Como infectólogo pediatra, mi compromiso es con la vida y la salud de los niños. Hoy, ese compromiso me obliga a emitir un mensaje de urgencia. Lo que comenzó como un brote localizado se ha transformado en una situación epidemiológica sumamente preocupante en nuestro país. Los datos más recientes, con corte al 12 de marzo de 2026, revelan que el sarampión no es solo un recuerdo del pasado, sino un peligro presente que está escalando rápidamente. No podemos permitir que la desinformación o la complacencia pongan en riesgo lo más valioso que tenemos.

La Situación Actual: Cifras que claman por acción
La realidad epidemiológica en México ha cambiado drásticamente. Al día de hoy, se han notificado 33,735 casos probables de enfermedad febril exantemática, de los cuales ya se han confirmado 13,244 casos de sarampión acumulados en el periodo 2025-2026. Esta cifra representa un incremento masivo respecto a los reportes anteriores, lo que indica una dispersión sostenida del virus en la comunidad.
Lo más alarmante es que el virus ya no está confinado a unas pocas regiones; los 32 estados de la República Mexicana han notificado casos confirmados, distribuidos en 433 municipios. Ya no existen zonas "seguras" o libres de riesgo. La tragedia se refleja en la pérdida de vidas: se han confirmado 34 defunciones asociadas al sarampión en este periodo. Estas muertes se han distribuido en 10 estados, destacando Chihuahua con 21 fallecimientos, seguido de Jalisco (4), Durango (2), y un caso en cada uno de los estados de Sonora, Michoacán, Tlaxcala, Ciudad de México, Chiapas, Guerrero y Sinaloa.
Como especialista en niños, los datos de incidencia por edad me resultan estremecedores. La tasa de incidencia más elevada se presenta en los menores de un año, con 65.30 casos por cada 100,000 habitantes. Esto significa que nuestros lactantes, muchos de los cuales aún no tienen la edad para su esquema regular, son los más vulnerables en este brote. El grupo de 1 a 4 años sigue de cerca con una tasa de 20.65 y el mayor número absoluto de casos (1,770), seguido por los niños de 5 a 9 años con 1,551 casos. Estamos ante una crisis que afecta predominantemente a la infancia.
¿Qué es el Sarampión y por qué es tan peligroso?
El sarampión no es una erupción cutánea pasajera; es una enfermedad viral sistémica altamente contagiosa. Se transmite por gotas respiratorias cuando una persona infectada tose o estornuda. Para que ustedes, como padres, identifiquen un caso probable, deben buscar la combinación de fiebre y exantema maculopapular (manchas rojas en la piel).
Además, el niño suele presentar:
● Tos persistente.
● Coriza (secreción nasal o moco).
● Conjuntivitis (ojos rojos y llorosos).
● Adenomegalias (ganglios inflamados, especialmente detrás de las orejas o en el cuello).
El periodo de incubación (desde el contacto hasta los síntomas) es de 7 a 21 días. Lo más crítico es su transmisibilidad: un niño puede contagiar a otros desde 4 días antes de que aparezca la erupción hasta 4 días después de su inicio. Esto permite que el virus se propague en escuelas y guarderías antes de que el primer niño sea diagnosticado.
Complicaciones: El verdadero rostro del virus
El objetivo de mi consulta y de este artículo es evitar las complicaciones que pueden marcar la vida de un niño para siempre. El sarampión puede derivar en:
- Neumonía: La causa más frecuente de muerte por sarampión en infantes.
- Encefalitis: Inflamación del cerebro que puede causar convulsiones, sordera o retraso mental.
- Ceguera y complicaciones oftálmicas graves.
- Diarrea intensa que conduce a deshidratación severa.
Es importante recordar que el virus debilita el sistema inmunológico, dejando al niño expuesto a otras infecciones peligrosas durante meses.
El Único Escudo Real: La Vacunación
Como médico, debo ser enfático: no existe un tratamiento antiviral específico para curar el sarampión. Solo podemos tratar los síntomas y las complicaciones. La única herramienta que realmente salva vidas es la vacuna.
En México, el esquema de protección se basa en la vacuna Triple Viral (SRP) y la Doble Viral (SR):
● Primera dosis: A los 12 meses de edad.
● Segunda dosis: A los 18 meses de edad (o entre los 4 y 6 años según esquemas anteriores, pero la recomendación actual es a los 18 meses para asegurar protección temprana).
● Recuperación de esquemas: Niños de 2 a 9 años deben verificar su cartilla; si falta alguna dosis, deben acudir de inmediato.
● Adolescentes y adultos: Si no tienen antecedente de vacunación, requieren dos dosis de SR con un intervalo de 4 semanas.
Una sola dosis protege al 85% de los niños, pero con dos dosis la eficacia sube al 96-97%. Para detener la transmisión comunitaria, necesitamos que el 95% de la población esté vacunada; actualmente, las "bolsas de susceptibles" (personas no vacunadas) son las que permiten que este brote continúe cobrando vidas.
Preguntas Frecuentes (FAQ) de los Padres
1. ¿Qué es la "dosis cero"? Ante el escenario actual de alto riesgo, se recomienda aplicar una dosis de SRP a bebés de 6 a 11 meses que se encuentren en zonas de brote. Es crucial entender que esta dosis no cuenta para el esquema oficial; su hijo aún debe recibir su dosis de los 12 meses y la de los 18 meses.
2. ¿Qué hago si mi hijo convivió con alguien que tiene sarampión? Es una emergencia médica. Si aplicamos la vacuna SRP dentro de las primeras 72 horas post-exposición, podemos prevenir la enfermedad o reducir drásticamente su gravedad. En ciertos casos, administramos inmunoglobulina dentro de los primeros 6 días.
3. ¿La vacuna es segura? Absolutamente. No existe ningún vínculo entre la vacuna SRP y el autismo; esto ha sido demostrado en múltiples estudios internacionales. Los efectos secundarios suelen ser leves, como dolor en el brazo o fiebre ligera, y palidecen frente al riesgo de la enfermedad.
4. ¿Quiénes NO deben vacunarse? Debido a que es una vacuna de virus vivos atenuados, no debe aplicarse en embarazadas ni en personas con inmunocompromiso severo. Por eso es vital que el resto de nosotros estemos vacunados: para proteger a quienes por salud no pueden hacerlo (inmunidad colectiva).
5. Si ya me dio sarampión de niño, ¿necesito vacunarme? Por lo general, haber tenido la enfermedad confiere inmunidad de por vida. Sin embargo, si no hay certeza, una dosis de refuerzo no causa daño y asegura su protección.
Acciones de Salud Pública: Bloqueos y Barridos
Cuando se detecta un caso sospechoso, el sistema de salud activa el bloqueo vacunal. Esto implica visitar todas las viviendas en un área de 25 manzanas alrededor del caso para vacunar a todos los contactos en menos de 72 horas.
Además, se realiza el Barrido Documentado de Vacunación (BdV), que consiste en ir casa por casa para documentar el estado vacunal de cada niño y adolescente, captando a aquellos que han quedado fuera del sistema de salud. El objetivo es reducir la población susceptible a menos del 5% para cortar la transmisión del virus.
Un Llamado a la Acción: Busquen la protección conmigo
Las cifras no mienten. Con más de 13,000 casos y 34 muertes, el sarampión ha demostrado que encontrará a cualquier niño que no esté protegido. No es momento de dudar ni de esperar.
Como infectólogo pediatra, mi consultorio está abierto para:
● Revisar exhaustivamente la Cartilla Nacional de Salud de sus hijos.
● Completar esquemas atrasados con vacunas seguras y eficaces.
● Aplicar la "dosis cero" si su bebé está en el rango de edad de riesgo.
● Asesorar a viajeros internacionales para evitar que traigan el virus a casa o se enfermen en el extranjero.
La vacunación es la medida más eficaz de prevención y control. No permita que su hijo sea parte de las estadísticas de complicaciones. El sarampión es altamente contagioso, pero con su responsabilidad y mi supervisión médica, es totalmente prevenible.
Agende una cita hoy mismo. Proteja el presente y el futuro de sus hijos. Vacunarlos es un acto de amor y la decisión más inteligente que puede tomar hoy.